¿Alguna vez te has preguntado qué se necesita para crear momentos inolvidables durante un viaje? Una de las formas más fáciles de lograrlo es convirtiéndote en un viajero fracasado. Sigue estos diez puntos al pie de la letra, y te aseguro que jamás olvidarás tus experiencias (aunque no garantizo que disfrutes del viaje).

1. No se te ocurra investigar acerca del país que vas a visitar. Deja que cosas como el clima, el cambio de moneda, las costumbres y las atracciones de temporada sean sorpresa. Si llegas con ropa de primavera y resulta que están a 5°C, las fotos se verán súper cómicas y serán buen tema de conversación cuando regreses.

2. Empieza a vivir la emoción del viaje desde antes de salir: empaca sólo horas antes de que salga tu vuelo, y no prepares lista de equipaje, sólo procura incluir todo lo que se te ocurra por si las dudas (nunca sabes cuándo vas a usar un vestido de noche o un par de zapatillas). No se te olvide poner cara de absoluta sorpresa cuando en la aerolínea te digan que tienes exceso de equipaje, o cuando descubras que dejaste toda tu ropa interior en la secadora.

3. ¿Para qué perder el tiempo llegando al aeropuerto horas antes de tu vuelo internacional? Llega derrapando y a punto de la hora de abordaje. Si es que existe alguna confusión con tu vuelo o el registro de maletas, estrésate al máximo con todas las personas a tu alrededor y quéjate en voz alta de la incompetencia de la gente.

4. En el aeropuerto lo más importante es jamás perder el estilo. Ponte zapatos con agujetas amarradas en doble nudo, y todas las capas de ropa y accesorios que puedas: collares, pulseras, cinturones… entre más parezcas árbol de navidad mejor. A la hora de pasar por seguridad, será toda una aventura quitarte cosa por cosa mientras atrasas la fila.

5. Olvida por décima vez las regulaciones del equipaje de mano, y empaca la navaja suiza y el perfume francés tamaño familiar que acabas de comprarte, para que los oficiales terminen tirándolos a la basura cuando revisen tu maleta. Recuerda que es un bueno aprender a desprenderse de las cosas materiales.

6. Los vuelos largos pueden afectar la circulación. Mantente activo eligiendo tu asiento junto a la ventana, especialmente si tienes la vejiga pequeña. Comienza la fiesta tomando unas copas extra de vino (el alcohol tiene un efecto más fuerte y rápido en el avión), sí probablemente ni siquiera te des cuenta de cuando llegues a tu destino, o de las bolsas para el mareo que necesitaste durante el vuelo.

7. Lo más importante de los viajes son los recuerdos y la gente con quien los compartes. Por eso, mantente pegado al teléfono subiendo fotos a Instagram y publicando en Facebook lo que estás haciendo cada diez minutos. No importa si terminas poniéndole más atención al teléfono que a la experiencia, el chiste es que todos se enteren.

8. Tan pronto y llegues, comienza a quejarte de todo: del clima, del transporte, del olor, de la comida, de lo rara que es la gente y de todo lo que se te ocurra. Evita al máximo platicar con los locales o intentar cosas diferentes. Para mayor seguridad, identifica el restaurante del hotel y el McDonald’s más cercano.

9. Cuando no estés descansando en el hotel, pasa el resto de tu tiempo yendo de compras. No se te ocurra visitar lugares culturales, museos o monumentos históricos, edificios viejos hay en todos lados. Si eres parte de un tour y tienes que ir a fuerza, que no te intimide el hecho de estar en un país con reglas diferentes, tú sigue hablando fuerte, riéndote de todo y sacando fotos de la gente como si estuvieras en el circo.

10. Recuerda que nadie te conoce, así que haz las locuras que no harías en tu país. No sigas las reglas, y actúa como si no te importara el mundo a tu alrededor. No olvides ponerte una playera con la bandera de tu país, para que los locales sepan de dónde vienes, y la clase de educación que tiene la gente del lugar donde vienes.

Aclaración:

Este es un artículo completamente sarcástico, pero sacado de experiencias de la vida real. Todos conocemos personas que se comportan así y terminan pasándola espantoso (ellos o los pobres incautos a su alrededor). Por eso, si no quieres ser un viajero fracasado, planea y prepárate, investiga, enriquécete de conocimiento acerca de la cultura e historia del país que vayas a visitar, platica con amigos que hayan ido y pídeles consejo, participa en blogs, y sobre todo, prepárate para vivir al máximo la aventura de sumergirte en la riqueza de cada lugar a donde vayas. Te dejo con esta excelente frase de James Michener:

“Si rechazas la comida, ignoras las tradiciones, temes la religión y evitas a la gente, es mejor que te quedes en casa”.